Freeganos y la comida no se tira

Polenta, huevo frito, salsa de tomate y hongos

Polenta reciclada con huevo frito, salsa de tomate y hongos

En general soy anti moda. Si todos empiezan a hacer algo automáticamente quiero hacer lo opuesto. Me pasó hace unos años cuando hice la tostada de palta con huevo poché y salsa picante arriba, en ese momento la hacían pocos y me parecía una idea genial. Hoy creo que es el parripollo de los instagramers de cocina.

Igualmente tengo que aceptar que algunas modas dejan algo positivo. La moda de esa tostada con palta, no.

Una moda que me molestó bastante fue la de los Freeganos. Según la página oficial de los Freeganos (… si hoy tiene página oficial Hernán Caire, ¿por qué no la van a tener ellos? …): “Se denomina freegan la gente que emplea estrategias alternativas para vivir, basadas en una participación limitada en la economía convencional, y en un mínimo consumo de recursos.

Es cierto que esta moda pasajera seguramente tenga pocos adeptos en un mundo guiado por las colas para comprar el iPhone 7.

Una cosa es querer irte a una isla desierta y vivir trepando palmeras para tomar agua de coco, pero otra cosa es vivir en una metrópolis yendo a revisar la basura y ponerle un rótulo moderno para no admitir que tenés en cerebro quemado. Lo digo porque conocí un par de freeganos, ambos extranjeros, que vivían en Buenos Aires con la asistencia social que les daba el país (o pensaban que los únicos peronistas somos nosotros?) y con un sueldo superior a la media se hacían los revolucionarios de conciencia social que comían lo que tiraban en Starbucks.
Verduras salteadasPero más allá de esta moda que poco tiene de sentido común y es más para llamar la atención hay algo muy importante para rescatar.
… y es que NOS LA PASAMOS TIRANDO COMIDA EN BUEN ESTADO Y MALGASTANDO RECURSOS.
Y DEBERÍAMOS SENTIR VERGÜENZA.
 
Bajo el lema #LaComidaNoSeTira la ONG Plato Lleno lo que buscan es recuperar alimentos elaborados que sobran de eventos, comedores de empresas o mismo locales de comida para después redistribuirlos entre instituciones para aprovechar eso que es tan valioso.
Podés ayudar a una ONG como esa teniéndola en cuenta y corriendo la bola, sea en tu trabajo o si pensás hacer una fiesta o vas a asistir a una. O también podés empezar desde casa aprovechando al máximo los ingredientes, los alimentos, y usando todo lo que se puede usar.
Como bien dijo Narda Lepes en su cuenta de Instagram hace ya un tiempo, cada vez que pelás las papas, esas cáscaras con parte de la papa que pensabas tirar, podés convertirlas en chips de papas con nada de esfuerzo: las ponés en una placa, las rociás con oliva, un toque de sal, algo de romero, cocinás 15 a 20 minutos en el horno, y listo.
Hay muchas formas de utilizar las sobras de comida que está en buen estado. Cualquier carne cocida, sea al horno o a la parrilla, o incluso a la plancha, tenga o no huesos, puede servir para hacer un caldo casero, que después podrás usar para cocinar desde un guiso a un risotto, con muchísimos más nutrientes que la basura prensada que venden y llaman calditos.
Lo mismo pasa con las verduras. Te sobran los culitos de la zanahoria, de los ajíes, del verdeo, de la cebolla, la parte dura del puerro, todo eso sirve para un caldo de verduras ideal para hacer una sopa de fideos, que inclusive valorarás mucho si tenés nenes y les querés dar algo sano para comer. ¿No te alcanzan los sobrantes de verduras para hacer un caldo? Ponés en una bolsa y congelás en el freezer. Cuando hayas juntado verduras suficientes descongelás todo en la misma olla con agua, hervís, colás, dejás reducir, pasás a vasitos de tergopol como esos de café, y congelás, sin olvidarte de escribirle la fecha y de qué es el caldo, así no te confundís. Vas usando en la medida que necesitás.
Te sobró vacío del asado del domingo. Fajitas.
Con que cortes cebolla y ají en juliana y lo saltees un toque, después cortas el vacío en tiritas finas y lo salteas de nuevo. Agregá un cuenco con queso crema, uno con palta, uno con tomate en cubitos, y lo que más gustes, inclusive podés hacerte las tortillas de trigo vos mismo, o las comprás si sos más cómodo.
Te sobraron facturas y ya no las querés comer porque están medio secas. Las dejás en un bol con 1 litro de agua, a las 2 horas las procesás junto con 150gr de azúcar y 6 huevos. Se forma una mezcla ligera, la ponés en un molde tipo savarín y al horno 1 hora. Tenés budín de pan para rato.
¿Usaste yemas para un zabaione? Hacete una isla flotante. Por algo muchos lugares combinan eso como postre.
No te gustan los bordes del pan lactal… ¿alguna vez se te ocurrió que podías quitarlos, cortarlos en cubitos, freirlos y así tener crotons para una ensalada?
Tortilla de hojas de remolacha

Tortilla de hojas de remolacha

Si ves las remolachas lindas con sus hojas en buen estado, una clásica es cortarle las hojas y saltearlas en oliva y ajo, agregarle huevo y hacer una tortilla, o incluso, buñuelos, algo impensado logrado desde un producto gratuito, porque cuando vas a la verdulería te cobran por la remolacha, no por las hojas.

Hiciste risotto o un arroz blanco tradicional y tuviste la misma suerte que tiene todo el mundo, calculaste mal y tenés una olla llena de morfi que sabés te va a tomar 6 meses comerla… no desesperés, dejás enfriar el arroz, lo mezclás con huevo y si querés algo de queso rallado. Ponés una ollita con aceite llegando a unos 170 grados, tirás con una cucharada grande o un cucharón esta mezcla para formar buñuelos de arroz, y podés usarlos para acompañar cualquier carne que hayas hecho el día posterior. Incluso los tanos hacen eso pasando por pan rallado la mezcla formando medallones y friéndolos.
Hiciste fideos caseros y te sobran recortes de masa que es complicado volver a integrar… no desesperés, si la masa está estirada la cortás en partes irregluares, tipo triángulos, cuadrados, o como quieras. Por otro lado hidratás porotos colorados y los ponés a cocinar en una olla con agua y sal. Una vez que estén listos le metés el mixer y procesás 2 o 3 segundos, sólo para que se forme crema con una pequeña parte de los porotos dejando la mayoría intactos. Tirás la pasta fresca, y dejás un par de minutos que se cocine. Eso se llama Pasta e Fagioli, un típico plato italiano que es el resultado de aprovechar hasta lo último que tenés para comer…
Quizás porque después de haber vivido muchas guerras en primera persona los tanos aprendieron con la miyadura a comer absolutamente todo…
Respetemos la comida.
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