Introducción no profesional a los bitters

HesperidinaSi nos detenemos por un par de segundos a pensar ¿por qué es que la Argentina no desapareció del planeta teniendo a la sociedad irresponsable que tiene? … La respuesta será: Gracias a Dios.

Pero, ¿cuál es el motivo de Dios para querernos?

Amargo ObreroEl motivo es que los argentinos inventamos absolutamente todo. Cualquier cosa fue inventada acá. Somos los reyes del mate, del tango, del dulce de leche, de la birome, del colectivo, de los patacones, de los parripollos, del paddle, del chimichurri, del Fernet, de la sobremesa, del truco, del… ¡PARÁ! ¿DEL FERNET?…

Sí… Parece ser que por tener el mayor consumo de Fernet per cápita en el mundo, los argentinos ya nos sentimos los dueños de la bebida y caminamos felices con nuestro vaso negro y su espuma marrón. En la etiqueta dice Milano, pero qué más da, el Fernet es Cordobés, y si decís lo contrario te linchan en la calle.

Fernet BrancaIgual le quiero estrechar la mano a lo que logró el Fernet. Fue el puntapié para incluir otras bebidas amargas como el Jägermeister y el Cynar, tímidamente, en las barras de los boliches masivos. Dejemos de lado los bares con coctelería clásica. Los bolichongos donde sólo servían birra o toc-toc de tequila para terminar dado vuelta abrazado al cordón de la vereda.

Más allá de análisis antropológico con fundamentos poco creíbles de una sociedad que ya sabemos que “tiene el cerebro completamente quemado” los números dicen que el consumo varió mucho.

Por un lado me parece perfecto que el público consumidor de bebidas alcohólicas haya migrado de la cerveza industrial de la zona sur hacia cervezas artesanales como las Otro Mundo, Antares o Gambrinus. Pensá que hace 20 años casi no había consumo de vino entre los jóvenes Sub30, y ahora hasta hay un jurado que cata y evalúa a los mejores exponentes de cada bodega.

Hierro-QuinaCon la coctelería y los bitters pasó lo mismo. Lo más loco que podías pedirte en la era del Emperador Carlos (me toco un huevo) Menem era un Orgasmo de Pitufo, un Pantera Rosa o un Nafta Súper, tragos que rozaban la mediocridad del paladar de los consumidores. Y no te hablo de algo que pasó hace 50 años, tipo recuerdo del Abuelo Abraham Simpson. Te digo algo que se daba cuando ya había Internet y chateábamos por el MSN.

El tema es que, de a poco se giró del clásico Destornillador (siempre hecho con vodkas aptos para la limpieza y desinfección de baños) y del Bellini con pulpa de durazno el lata a una exigencia por parte de los consumidores de jugo de naranja, si no era natural, al menos el Citric, y si el famoso coctail italiano, si no llevaba duraznos frescos, mejor no me lo hagas y dame una Sol o una Corona.

Martini RossoDe repente las barras se llenaban de pibes que piden un Spritz (Campari o Aperol, vino blanco seco y tónica, o con Prosecco) porque conocieron la bebida en sus viajes por el norte de Italia o algún loco lindo les contó que el trago está buenísimo. Es muy lindo pararse frente en un bar y ver como sirven un Jägermeister con jugo de naranja o pomelo, un Tom Collins o su primo Juan Collins, o escuchás las palabras mágicas del Cynar Julep y te sentís en un primer mundo etílico digno James Bond y su clásico Dry Martini. Ya no tenía onda pedirse un Fernet con Coca para hacer codito en barra.

¿Qué nos está llevando a consumir bebidas con alto contenido de amargor en su elaboración? ¿Qué bicho raro nos está picando que tomamos más Fernet que Daikiri de Mango? ¿Qué nos pasó como sociedad que decidimos exigir calidad?Evolucionamos. Darwin, chocho.

Punt e MesParece que el buen gusto por la coctelería llegó. Nos encontramos en una nueva etapa de la coctelería masiva, mucho más compleja, con consumidores más exquisitos, y una oferta grandiosa, digna de la metrópolis porteña que siempre quiso ser la Europa de América.

Ahora lo importante es saber si se va a quedar o si vamos a terminar tomando tinto con soda, dos cubitos y cuadraditos de fiambrín bajo el rayo del sol en verano.

Se me ocurrió desmitificar a los aperitivos, los bitters, los amargos, siendo lo más imparcial posible, tomándolos solitos para ver como se comportaba cada uno, tal como son. Puros, y de un saque.

Mi puntaje personal de 0 a 100 (nada que ver con el vino, aclaro)

CinzanoCinzano, de color ocre con algunos brillos dorados y otros rojos expresa aroma a caramelo delicado, no es invasivo en ningún momento. En la boca entra dulce pero automáticamente despliega un retrogusto amargo sin que el alcohol moleste en lo más mínimo. Lo único que persiste bastante es el amargor. 75 puntos.

Punt E Mes, de color marrón oscuro con algún destello ocre en los bordes del vaso, en nariz se presenta similar al Cinzano pero con un giro más mentolado y fresco. En boca entra amargo con un toque a café quemado y retrogusto tostado. El alcohol se siente muy poco, tiene final amargor delicado en el fondo de la garganta. 80 puntos.

Amargo Obrero, marrón en nariz se parece mucho al Punt E Mes, fresco, muy suave y para nada alcohólico. En boca ataca de forma despareja el alcohol y después desaparece. El retrogusto es casi inexistente y el sabor es similar al Terma Serrano pero menos dulce. 50 Puntos.

CazalisCazalis Bitter, rojo color licor de frutilla pero con un brillo interesante, en nariz casi es imperceptible el aroma (levemente floral) más allá del alcohol (que tampoco se muestra muy fuerte). En boca se siente el alcohol y el caramelo claro (casi un almíbar) sin tener casi nada de retrogusto ni persistencia. Quiso ser un Campari pero le faltaron 5 pal peso. 50 puntos.

Hesperidina, nuestra primera marca argentina se presenta de un color amarillo ligero similar a un vino blanco tardío y oxidado. En nariz sólo aparecen las naranjas sin siquiera sentirse el alcohol, lo que lo hace muy atractivo. Quizás en boca se nota alcohólico, con una entrada intensa por la naranja pero que pierde presencia por el ataque del alcohol que invade. Tiene un final largo. A mi gusto, con 5º menos de alcohol sería una bebida increíble. 80 puntos.

CampariCampari, una de mis bebidas preferidas, se presenta de un rojo cereza con una leve tonalidad hacia el ocre, siendo en nariz una de las bebidas más fáciles de identificar por tener aroma por decirlo de alguna manera, amargo. El alcohol no se siente al olerlo pero sí se siente en la boca, donde ingresa amargo, con un leve sabor a caramelo oscuro casi quemado y un retrogusto excelente, con una intensidad suficiente para paliar ese exceso de alcohol. Lejos es una de las bebidas que así pura tiene el equilibrio en la boca más interesante de todos. 87 puntos.

Hierro-Quina. Se presenta con color marrón oscuro casi negro muy similar a olla vieja de hierro. El olor es fuerte, intenso y definitivamente tiene un dejo metálico interesante. En la boca entra con gusto a metal, sumado a caramelo, con un toque amargo que se vuelve para el lado del umami, sí, similar al champignon crudo. El retrogusto no dura mucho pero es suficiente como para dejar una estela de sabores raros. Definitivamente el más complejo, más allá de no ser uno de los más ricos. 77 puntos

PineralEl Pineral tiene un color bastante atractivo, especialmente por su brillo. Muy aromático, fresco, regaliz, casi sin presencia de alcohol. En boca es delicado, de sabor especiado, con complejidad y con un amargor suave que choca contra el caramelo oscuro, se la banca. 80 puntos.

Fernet. Qué tabú va a ser hablar de éste. Su color marrón oscuro con tonalidades más claras a los costados de la copa es atractivo, cosa que no considero igual respecto a su espuma si se mezcla con Coca ya que el color de la espuma es sinceramente desagradable. En nariz empieza a notarse el alcohol chocando con las especias. En boca el primer choque se da por el alcohol, sigue un sabor amargo que muere rápidamente por el alcohol y deja un retrogusto débil, pero interesante por ser más especiado que amargo, ya que la presencia del alcohol barre con toda característica aromática. Sin dudas la combinación con gaseosa es un éxito ya que aplaca el alcohol y permite dejar que las especias desarrollen todo su encanto. Puro es un quilombo no muy rico de tomar. 67 puntos.

AperolAperol, un bitter clásico de la coctelería veneciana, actor de reparto en el coctail Spritz. De color anaranjado con un toque dorado, aroma suave, fresco, casi no se siente el alcohol (tiene 11ºc). En boca entra muy dulce, apenas aparece un amargo de fondo pero que persiste un largo tiempo (no tanto como el Campari) y el alcohol es casi imperceptible. Ideal para tomar puro después de la comida en verano. Para quienes quieren empezar con los bitters, éste es mi recomendado. 80 puntos.

CynarEl Cynar es un aperitivo derivado del alcaucil, que tuvo su gran aceptación en la década de los 80’s, y ahora volvió con la nueva coctelería que trae a los aperitivos de vuelta a la moda. Color ocre oscuro con toques dorados. El aroma es similar a un te de hierbas, un toque mentolado, a causa del alcohol que lo hace más volátil. De entrada alcohólica, donde pelea el dulce con el amargo, y gana el dulce, y el regaliz. Es una bebida que, tomada pura, es compleja. Si dejás que exprese todo lo que tiene, y lo tomás con los ojos cerrados, te va a sorprender. Después de pasados los 20 segundos aparece el amargo que persiste. Me gusta, MUCHO. 90 puntos.

El Martini Rosso (que no tiene nada que ver con el trago) tiene un color ocre medio pálido, transparentón, de aroma muy similar al Cinzano, pero con una entrada medio alimonada que no te esperás, un dejo a caramelo quemado que se pierde al toque. Es una bebida que, sacada del freezer, sería ideal para tomar pura o con un toque de soda un día de mucho calor. 78 puntos.

JagermeisterJägermeister, se toma en Europa hace décadas como aperitivo. De color igualito al Cynar pero de aroma increíblemente herbáceo, casi sacado de una farmacia homeopática, el sabor es altamente alcohólico, picante en la lengua, aromático, con un amargor muy fácil de pasar, que tiene un dejo a pasto, hierbas, chamomilla, flores, muy interesante, pero opacado por el alcohol excesivo. Le quitaría 10º de los 35º que tiene para convertirlo en la bebida ideal para tomar pura. 78 puntos.
Cynar 70. Dejé este para el final, primero porque es el más nuevo de todos (es una versión sólo para bares con el doble de sabor), y también porque lo mejor siempre va para el cierre. Si tengo que definirlo, el Cynar 70 es el Jager argentino pero con la corrección de todos los errores del Jager. El agregado de alcohol y el concentrado de especias lo hace dinamita bebible. Excelente para tenerlo en el freezer y tomar cuando terminás de comer. Complejo, aromático, alcohólico pero bastante equilibrado, dejándole espacio a las especias.
Si hay algo que me alegró de esta bebida es esa luz de esperanza al final del tunel que te dice que, quizás, estén empezando a hacer las cosas bien.
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